2001
Consolidando el camino: cuando la excelencia se vuelve visible
Ese año marcó un hito doble para Meyer Lab.
Abrimos el Edificio Pedro A. Meyer, un centro médico integral pensado no solo para el diagnóstico de excelencia, sino también para la comodidad y la calidez humana en cada encuentro.
Al mismo tiempo, publicamos nuestro primer libro científico propio: El Laboratorio y la Medicina.
Dos nacimientos con un mismo mensaje:
la ciencia no puede ni debe estar separada de las personas.
2001: Un edificio, un libro, una declaración de principios

2002: Reconocimiento a la constancia
Ese año, la búsqueda de la calidad sostenida se tradujo en reconocimientos nacionales e internacionales.
Fuimos distinguidos como Empresa del Año por la ADEC y recibimos un reconocimiento especial del Ministerio de Salud Pública y la OPS/OMS.
Para nosotros no fue solo un galardón. Fue, como decía la Dra. Meyer, “una validación ética: hacer bien las cosas, con ciencia y con valores, sí importa.”



Educación que transforma
Conscientes de que la salud también se construye con información, lanzamos dos colecciones educativas dirigidas al público general:
Eran materiales breves, claros y visualmente atractivos, pensados para traducir la ciencia a un lenguaje cercano y útil.
En paralelo, la Dra. Meyer impulsaba activamente las charlas educativas en colegios, comunidades y congresos, convencida de que compartir conocimiento podía salvar vidas.
En sus propias palabras (La Química de mi Vida, pág. 103):
“No bastaba con publicar volantes; había que mirar a la gente a los ojos y enseñarles cómo cuidarse. La prevención se aprende hablando, dialogando y sembrando conciencia.”

2006: Paraguay entra al mapa latinoamericano del diagnóstico
Ese año, dimos un paso internacional decisivo. Meyer Lab se convirtió en el único laboratorio paraguayo miembro fundador de ALADIL, la red de diagnóstico más importante de Latinoamérica.
Con ello, Paraguay entraba oficialmente al mapa regional de la ciencia aplicada al diagnóstico. Fue tender puentes, compartir conocimientos y demostrar que la excelencia local tenía proyección internacional.
Un camino que no se improvisa
Entre 2001 y 2008 no hicimos más;
hicimos mejor.
Mejor infraestructura, mejores contenidos, mejor formación, mejor servicio.
Cada paso estuvo guiado por la misma convicción de la Dra. Meyer:
que la salud en Paraguay merece excelencia técnica, ética y humana, y que alcanzarla depende de nunca perder el lado humano de la ciencia.








































